Primero los alababan… pero…
Los acontecimientos del fin se están viniendo tan rápidamente, que aún
los escogidos no nos damos cuenta de ellos, sin embargo Dios en su infinita
misericordia nos está poniendo atalayas, que nos avisan, ojalá y podamos
escucharlos. Aunque hemos de estar conscientes que serán pocos los que lo hagan
(Mateo 22:14 y Romanos 9:15), y porque nadie es profeta en su tierra (Mateo
13:57). Cristo hablando a sus discípulos y a las muchedumbres les dijo con ocasión
de sanar a unos atormentados por espíritus inmundos: “Ay de vosotros cuando
todo mundo hable bien de vosotros… porque así hacían vuestros padres con los
falsos profetas” (Lucas 6:1, 17 y 26). Ahora bien, lo que Cristo no les terminó
de decir pero la escritura nos lo muestra, es que, a los profetas falsos había
que matarlos, pues no hablan de parte de Dios sino hablan con presunción (Deuteronomio
18:20). Ahora entenderemos mejor el por qué los profetas verdaderos no son
aceptos ni en su propia casa como dijo Cristo. Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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