Con razón el Espíritu Santo está alejado.

 


No son pocos los creyentes que se han dado cuenta que el Espíritu de Dios se ha alejado de las iglesias, habiendo sido una promesa de nuestro Señor Jesucristo, que él intercedería para que el Espíritu sí estuviera (Juan 14:16). Y, alguien dirá, ¡Hermano, usted porque no ha visto a mi pastor, a mi iglesia, cada día somos más, en cada reunión sentimos el gozo y hasta danzamos! Pero lo que “esa” persona no cuenta, es que en esa congregación están oyendo y recibiendo lo que ellos “quieren”… no lo que ellos “necesitan”. Y, ¿Por qué sucede eso? Por una sencilla razón, Dios Padre dijo: “Yo soy el Señor, ese es mi nombre; y mi gloria a otro NO daré” (Isaías 42:8). Pero hoy vemos lo contrario en las iglesias: Un lugar “preferencial” para el líder; el momento cumbre del inicio del servicio es la entrada o salida del líder; si relega a otros algo, éstos nunca dejan de perder la mirada del líder para obtener su aprobación; si alguien siente algo del Espíritu para hacer o decir, pero, no recibe la aprobación del líder, simplemente NO se hace o no se dice. Esa clase de líderes se hacen llamar “Siervos”, pero muy dentro de sí y por fuera de sí, se siente y se nota que quieren ser “celebridades”. Ahora si nos es más fácil entender el por qué el Espíritu de Dios se ha alejado. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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