Nunca os conocí… apartaos de mí.
Hoy, tristemente, hay suficientes maestros de la ley que son admirados y
hasta envidiados por los creyentes neófitos. Es más, son vistos como héroes o
vistos con idolatría, pues lo que “ellos” (maestros de la ley) dicen, es en
ocasiones más importante que lo que Dios
haya dictado. Ya sucedió hace dos mil años en tiempos del Cristo, es más,
exponer éste asunto fue la razón de la persecución y muerte del mismo Cristo,
y, posteriormente, de sus seguidores. Veamos Mateo 23 completo y Hechos de los
Apóstoles. Con razón llegó el día en que Cristo enseñó: “No todo el que me
dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos” (Mateo 7:21). Será
impresionante ver que muchos de los considerados líderes triunfadores ante nuestros
ojos, ante los ojos de Dios ni siquiera serán considerados creyentes, así de “increíble
y espantoso” como se oye. Muchos, dice la biblia, hasta se justificarán con
Dios Padre diciéndole que en su nombre hicieron y deshicieron situaciones… Pero
Dios será implacable: “NUNCA OS CONOCÍ” (Mateo 7:23). ¡NO hagamos ídolos de los
líderes ni de nadie ni de nada!
Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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