La esclavitud “encanta” más que la libertad. (Parte uno)
La libertad nos hace luchadores pues no se tiene lo que se necesita y
hay que salir a buscarlo; en cambio la esclavitud nos quita privilegios… pero
nos da lo que necesitamos sin mayor esfuerzo, y eso, es precisamente lo que
hace que nos “encante o hechice”. Pero,
esto, NO es para nada nuevo bajo el sol como dijo Salomón. Veamos la historia: Dios
le había prometido al pueblo de Israel LIBERTAD. Así, de la mano de Moisés los
saca de la esclavitud que tanto los aquejó (Exodo 12:40 y 51). Sin embargo, no
había pasado ni siquiera UN día y al ver la “persecución” de las tropas de
faraón, ellos expresaron: “No había sepulcros en Egipto, como para venir a
morir aquí al desierto, por qué nos sacaste de Egipto” (Exodo 14:11). Y, por
qué actuaron así, por TEMOR o MIEDO (verso 13). Luego, los israelitas sintieron
“hambre” y volvieron a expresar: “Comíamos hasta saciarnos en Egipto, por qué
nos trajiste aquí al desierto para morir de hambre” (Exodo 16:3). Más tarde, el
pueblo tiene “sed” y exclama: “Por qué nos hiciste subir de Egipto” (Exodo
17:3). Repetimos, todas, quejas o murmuraciones por el “TEMOR o MIEDO”.
Entendamos, el TEMOR o MIEDO es una arma que puede llegar a ser letal.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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