Mientras el heredero es niño… (Parte uno).

 


Un padre de familia tiene un hijo, lo cuida hasta los seis o siete años y luego lo envía a estudiar hasta alcanzar una profesión. Una persona adulta entra a un instituto bíblico de tiempo completo hasta graduarse. Preguntamos: Cuando el hijo se gradúa de ingeniero por ejemplo ¿Lo regresamos a cuarto primaria para que siga aprendiendo suma, resta, multiplicación y división?.  A un graduado del seminario ¿Lo regresamos a un banquillo a seguir recibiendo la leche del evangelio, cuando ya está preparado para comer carne, y él mismo, enseñar a otros a que la coman? ¡NO, y rotundos NO!. ¡Un hombre o una mujer se hacen profesionales para ejercer su profesión, una persona estudia la palabra de Dios para ir a predicarla!  Cristo mismo lo dijo: ¡Id y predicad el evangelio! Y la palabra dice: ¡Pero que NO sea un neófito quien la predique! (1ª Timoteo 3:6). Lamentablemente en éste punto hasta hemos visto graduados sentados en las sillas, siendo guiados por un neófito… y entonces?. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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