Una y otra vez… desechado.
Cuántas veces nos hemos sentido hechos a un lado, despreciados, tanto
así, que hemos escuchado de personas que hablan de la preferencia a estar
muertos que seguir viviendo ese tipo de sentimientos o situaciones. Pero, dice
la escritura: “Dios nos habla hoy, así como nos ha hablado en el pasado, y, de
muchas maneras” (Hebreos 1:1). Veamos: En el libro de Génesis se nos habla
acerca de José, el hijo de Jacob, qué, al haberle dado Dios unos sueños acerca
del futuro próximo, es desestimado por sus hermanos al extremo que lo llegaron
a odiar (Génesis 37:8). Pero veamos algo más, debido a ese odio un día que
salen al campo lo “venden” a una caravana que va a Egipto (Génesis 37:25-28), como
si ese desprecio o marginamiento fuera poco, ya José en Egipto, fue llevado al
mercado para “volver” a ser vendido. Es comprado por Potifar, un jefe de
guardia del rey, en cuya casa había de sucederle otra contrariedad con la
esposa de éste y va a parar en la cárcel
(Génesis 37: 36 y 39:8-20). Pero en donde debemos poner nuestros ojos es en
final de José, pues él no sólo reinó sino además lo hizo sobre aquellos quienes
no le apreciaron.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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