No hemos entendido bien.

 


Muchos son los líderes que enseñan que el Antiguo Testamento ya no hay que estudiarlo porque ya caducó y por lo tanto quedó obsoleto (Hebreos 8:13). Hemos de entender algo, el Antiguo Testamento se divide en tres partes: La Ley de Moisés; la Historia del pueblo de Dios, y los Profetas. Lo que Cristo vino a modificar fue la Ley de Moisés por la Ley de la Gracia debido a la “debilidad e ineficiencia de la misma” (Hebreos 7:18). Pero, nunca anuló ni la historia ni a los profetas (Efesios 2:15). Pruebas: 1- Si así hubiera sido entonces Cristo nos hubiera dejado sin una luz para quienes le siguiéramos (Isaías 43:25 y Juan 3:18), y 2- No tendríamos cómo entender seguirle aprendiendo a no hacer lo indebido (1ª Corintios 10:11). Por NO entender éste tema, tergiversamos la palabra y damos por hecho lo que ya está deshecho, y por el contrario lo que se anuló y quedó obsoleto lo damos por vigente. Y todo, porque hemos aprendido a depender del hombre y no de Dios, NO hemos entendido que cuando él nos dijo que con Cristo vendría un Nuevo Pacto en el cuál él mismo sería nuestro maestro, nos estaba diciendo que él mismo nos mostraría el camino (Jeremías 31:1 y 31-34).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo.

La esterilidad en la antigüedad.

Porque donde están dos o tres.