Tengamos memoria.

 


 

Dios Padre, luego de haber sacado al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, les dice: “Tened memoria de èste día” (Éxodo 13:3). E Israel ha sido bendecido por celebrar “ese” día por miles de años, el cuál conocemos como la Pascua. Bien haríamos nosotros también en no olvidar y en honrar los días en los cuales Dios Padre nos ha sacado de las esclavitudes en las que, ya sea la vida o nosotros mismos nos hemos visto involucrados. Impactan palabras como las del Salmo 50:15, en donde Dios Padre nos exhorta a “clamar” por ayuda cuando la necesitemos, aunque también imponga la condición de que al respondernos tengamos que servirle. Impactan porque él ofrece “ayudarnos”, nos ofrece “sacar” de esas angustias, de esas “prisiones imaginarias o fìsicas” y nos saca, para que así se cumplan también en nosotros aquellas palabras del Salmo 4:8: “En paz me acostarè, y asimismo, dormirè”. Tengamos memoria.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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