Echad vuestras redes.
Pedro, el experto pescador había pasado TODA la noche
luchando por hacer una buena pesca sin éxito alguno (Lucas 5:5). Pero en “obediencia”
va de nuevo a alta mar, y en “obediencia” tira de nuevo la red, convirtiéndose
ese episodio, repetimos, de “obediencia”, en lo que hoy conocemos como la pesca
milagrosa (Lucas 5:6). ¿Cuàntas ocasiones de ver milagros nos hemos perdió por
NO obedecer? Nos creemos expertos en lo
que hacemos, en lo que decimos, en lo que opinamos, en lo que aconsejamos, etc.
Y cuando de nosotros se trata somos incapaces de dar otro paso más, perdiendo
así la oportunidad de una pesca milagrosa, entendiendo esto como una analogìa, pues
no necesariamente es pesca física sino “atrevernos” a un servicio, a una ayuda,
a dar un paso al cambio, etc. No temamos echar la red de nuevo en especial si
es una orden de Dios. Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario