¿A dónde vas?
Sara mujer de Abraham era estéril pero añoraba tener un
hijo (Gènesis 16:1), así, para agradar a su amado le entrega a una de sus
siervas (Agar), para que, durmiendo con Abraham le proporcione un hijo. Hemos
de entender què en su condición de esclava, todo poder y derecho sobre ella, era
propiedad absoluta de su amo o ama como en èste caso (Gènesis 16:3). Luego,
cuando Agar se ve en estado de gestación nos declaran las escrituras que viò
con desprecio a Sara (Gènesis 16:4), y Sara se enoja con Abraham (Gènesis 16:5).
Tantas lecciones que podemos aprender de èste pasaje, como
por ejemplo: ¿Si fuè idea de Sara, por què se enoja contra su esposo? ¿Si sara era una mujer de Dios, por què
afligía a su sierva? ¿Si Abraham tenía tanto poder, por què no sometió a ambas?
¿Si Abraham amaba tanto a Sara, por què no se diò cuenta de nada en ningún
momento? ¿Si Abraham era siervo de Dios,
por què no esperò el tiempo de Dios? Las respuestas están en las mismas
escrituras especialmente para los hijos de Dios: “Todo tiene su tiempo en esta
vida” (Eclesiastés 3:1). De lo contrario, corremos el riesgo que nos pregunten
¿A dónde vas? O, peor aùn. ¿Dònde iremos
a parar? (Gènesis 16:9).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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