Entonces aparece una Jezabel.

 


 

El profeta Elìas censura, reta y vence a los profetas idòlatras y a sus ídolos porque estaban trayendo maldición al pueblo. Luego de su victoria como todos ya sabemos, huye a la cueva de Horeb y le reclama a Dios el por què le ha dejado “sólo”, pues no ve a nadie más intercediendo por el pueblo. Pero Dios le dice que aún hay 7,000 hombres que no han doblado sus rodillas a los ídolos (1ª Reyes 19). ¿Por què huye Elìas? Por miedo a una mujer, Jezabel, esposa del rey Acab, quien ha jurado que no descansarà hasta matar al profeta. Entendamos algo, siempre que nosotros ataquemos o desnudemos la idolatrìa que tanto daño le hace al “pueblo de Dios”, aparecerá una Jezabel que no sólo defenderà los hechos sino además jurarà aniquilarnos. Pero no temamos, pues aunque las palabras que Jezabel prununciò en contra de Elìas ciertamente se cumplieron… fueron en ella misma. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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