Sigàmoslo en cualquier situación.
Es muy fácil decir: “Señor, yo te quiero seguir y servir”
cuando estamos en angustias, en limitaciones económicas, o, en problemas. Porque
confundimos una “fuga de la situaciòn” con el “llamado a servir”. Pero, es muy
raro y se necesita mucho valor seguir y servir al Señor cuando se está en
“victoria”, en “éxito” o en la “cùspide”. Ninguno de los “verdaderos”
seguidores de Cristo lo hizo por motivos como el primero. Pedro y Andrès, ambos
eran pescadores en la compañía de su padre, o sea, no pasaban hambre (Marcos
1:16 y Mateo 10:4). Mateo, era cobrador de impuestos trabajando para el
gobierno romano, por lo que ganaba buen salario (Mateo 9:9). Jacobo y Juan,
hijos de Zebedeo, también eran trabajadores en la compañía pesquera de su padre
por lo que si no eran prósperos al menos no pasaban penas. Y, aunque la biblia
no nos menciona el trabajo de los otros 7, es muy seguro, conociendo la forma
de trabajar de Dios, que no eran unos vagos. ¡No sigamos ni sirvamos al Señor
para que nos dè de comer, sirvàmoslo porque tenemos un llamamiento hacerlo!. Es
muy notorio cuando no lo hacemos así. Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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