Y murió Josè y todos sus hermanos.
Podemos estudiar en el libro de Éxodo en el capítulo 1 y
verso 6 que “hasta què” murieron Josè y sus once hermanos, o sea, toda esa
generación: “Entonces fructificaron y se multiplicaron los hijos de Israel (Jacob)”
(verso 7). Nos han enseñado por años que: Nuestro testimonio es la mejor
prèdica del evangelio que podemos ofrecer; que la oración tiene poder; que Dios
responde a nuestras peticiones, etc. Y todo eso es cierto, pero con una
salvedad… en el tiempo del Señor. Solamente porque en vida no vemos los
resultados que esperábamos en nuestras generaciones, no implica que Dios no
vaya a responder a nuestros testimonios de vida, nuestras oraciones, o
peticiones. Es más, los versos siguientes en Éxodo nos muestran que “después” esas
generaciones llegaron a ser mayor en número y en poder que sus ancestros y sus
enemigos (verso 9). ¡No perdamos las
esperanzas y sigamos dando buen testimonio, orando e intercediendo por los
nuestros!.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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