Podados sì… arrancados no.

 


 

Quienes tenemos amor por las plantas o los cultivos conocemos la gran diferencia entre “podar” una planta o “arrancarla”. Nos explicamos, cuando tenemos un rosal y lo podamos, lo estimulamos a que crezca, o sea, a que tenga más ramas, más flores. Pero cuando lo arrancamos, simplemente estamos quitando las raíces y nunca más crecerà ni mucho menos florecerà. En lo espiritual sucede lo mismo, Pedro fue “podado”, luego de ser un “estorbo” para el Señor antes de la crucifixión (Mateo 16:23); luego de “negarle” la última noche que pasó con ellos (Mateo 26:72). Y luego de “maldecir y blasfemar” en contra de su maestro, pero se arrepintiò (Mateo 26:74), a raíz de eso Pedro creció. Pero, vemos comparativamente otro caso, el de Judas, que fue arrancado por “traicionar” a su maestro y tuvo un arrepentimiento falso (Mateo 27:5). ¡Clamemos a Dios que tenga misericordia de nosotros y de los nuestros, para que cada problema y cada circunstancia que vivamos, sea para ser podados y no para ser arrancados!. Selah.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo.

La esterilidad en la antigüedad.

Porque donde están dos o tres.