A Dios o al diablo.

 


 

Con cada decisión que tomamos, con cada paso o camino que enfrentamos en la vida estamos obedeciendo a Dios o al diablo. Dios le diò a SU pueblo (Israel físico antiguo, y que hoy también es formado por todos aquellos gentiles que aceptamos a SU Hijo, Gàlatas 3:28-29) estatutos de vida, lineamientos para enfrentar cada día, cada situación, para què tomemos la más sabia decisión en cada caso (Deuteronomio 28 completo). Así que, de nosotros depende seguir o no seguir esa vocesita que escuchamos dentro en todas las situaciones todos los días, y, con el resultado que obtengamos, sabremos si era la voz de Dios o la del diablo, pues Dios nos ha prometido que sus caminos son mejores que los nuestros (Isaìas 55:8). Meditemos pues cada día y cada momento si estamos siguiendo a Dios o al diablo.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo.

La esterilidad en la antigüedad.

Porque donde están dos o tres.