El èxito.

 


 

El ser humano está acostumbrado a medir el éxito por los títulos que una persona pueda adquirir en la vida; por la cantidad de dinero que pueda llegar a tener; por los seguidores que pueda conquistar en las redes sociales, etc. Pero, todos esos logros son tan efìmeros (pasajeros) como lo es la vida de quien los obtiene. Según las escrituras, los grandes hombres y mujeres que han marcado la historia no fueron arquitectos, médicos, abogados, ingenieros, etc. Son personas que han dado sus mejores sacrificios a Dios (Abel); personas que han obedecido a Dios a ciegas no importàndoles el què diràn (Noè); personas que han abandonado todo por amor a Dios (Abraham); personas que no les ha importado vivir en limitaciones a pesar de tenerlo todo (Isaac y Jacob); personas que por la fe fueron escondidas del maligno (Moisès) (Todo esto lo vemos en Hebreos 11 completo). No confundamos lo que el hombre llama éxito con lo que Dios llama éxito. Selah.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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