Su contrato caduca en “X” dìas.
El privilegio de la vida (tanto física como espiritual) lo
definìa el apóstol Pablo en otras palabras: “Bendito sea el Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual…nos
escogió en El antes de la fundación del mundo” (Efesios 1:3-8). La vida,
repetimos, es un privilegio no merecido que Dios nos concede. Y, sin embargo
muchos la hemos vivido “despreocupadamente o menospreciàndola” como si se
pudiera revertir o como si no fuera efìmera (pasajera), y, cuando menos lo
esperamos es tiempo de partir y ya no podemos hacer nada. ¡Què bueno sería que
la vida nos avisara, así como cuando tenemos una aplicaciòn virtual como un
antivirus que nos dice: “Su contrato vence en 10 dìas, en 9 dìas, en 8 dìas,
etc”. Pero lamentablemente no es así. Con razón el sabio rey Salomòn nos
exhortò con estas palabras: “Acuèrdate de tu Creador en los días de tu
Juventud, antes que vengan los días malos (la vejez), y lleguen los años de los
cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Eclesiastès 12:1). Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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