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El alto costo de la idolatrìa. (Parte dos)

  “Yo soy el Dios tuyo que te saquè de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud. No tendràs dioses fuera de mì. No te esculpiràs estatua ni figura ninguna de las cosas que hay arriba en el cielo, o acá abajo en la tierra, o se mantienen en las aguas más debajo de la tierra. No adoraràs, ni les daràs culto: Porque yo el Señor Dios tuyo, Dios celoso que castigo en los hijos la maldad de los padres hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” (Deuteronomio 5:6-9) (BIBLIA CATÒLICA Fèlix Torres Amat, versión Guadalupana 1950, página 192).   “No tendràs dioses ajenos delante de mì. No haràs para tì escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinaràs a ellas ni las serviràs; porque yo soy tu Dios, fuerte y celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” (Deuteronomio 5:7-9) (BIBLIA PROTESTAN...

El alto costo de la idolatrìa. (Parte Uno)

    Un hombre que estuvo en los ambitos religioso y protestante conoce la diferencia entre lo que le agrada o no al “único” Dios. Como religioso fue parte de los “Cruzados de Marìa”; secretario de la “Acción Catòlica”, y fiel cumplidor de lo que la organización tenía establecido en ritos y costumbres. Por otro lado fue maestro de Bìblia dominical; de Bìblia escolar; y, del Instituto Bìblico; líder congregacional y predicador a nivel regional e internacional. En otras palabras conoce la diferencia entre ambos caminos, porque repetimos, ha estado bien involucrado en ambos. Además, tiene estrecha relación con practicantes judíos nacidos de nuevo. Así, tiene una visión un poco más clara de lo que conocemos como “las tres líneas creyentes” que se disputan la propiedad de ese único Dios del que hablamos. Por lo tanto, analizaremos lo que esas tres organizaciones tienen como el PRIMER mandamiento de la Ley de Dios.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Dios no actúa como un intelectual… aunque lo es…

    Todo padre de familia nos esforzamos porque los hijos no tengan què batallar como nos tocò a la gran mayoría. Pero, lastimosamente en ese afán, nos equivocamos y olvidamos què, si ciertamente a Dios le encanta que seamos responsables (1ª Timoteo 5:8), también es cierto que él mismo aunque es el mejor intelectual NO actúa como uno de ellos: Dios no actúa como un ingeniero que toma medidas para hacer un puente… pero sì las toma para medir nuestras acciones (Ezequiel 18:20). Dios no actúa como un escritor que plasme un poema amor… pero él mismo es todo amor (Jeremìas 31:3 y Mateo 3:17). Dios no actúa como un licenciado en ciencias y letras para ser un juez… pero cuando fallamos nos procura un abogado (1ª Juan 2:1). Entendamos: Dios NO actúa como un intelectual aunque lo es… Dios es espiritual. Lo que significa que para él un título académico por ostentoso que sea… es mucho menos que una confesión de fe. Selah.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Tiempo de ira y de…

    No son pocos los creyentes y ya no digamos los no creyentes, que le tienen tanto miedo a la ira del Cordero profetizada para el final de los tiempos, que ni siquiera la leen, no la comentan ni mucho menos la estudian (Apocalipsis 6:16). Pero, a los creyentes recordamos lo siguiente: “Precisamente por no investigar, por no leer, por no preguntar, ni mucho menos meternos con Dios a su trono de gracia en oración, no hemos entendido lo precioso de ese tiempo”. Veamos: “Tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, Y de DAR EL GALARDÒN a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes” (Apocalipsis 11:18). ¿Entendemos ahora que el tiempo de la ira del Cordero, para los creyentes, lejos de darnos miedo, debiera ser un tiempo de ALEGRÌA Y GOZO, porque el momento de la promesa del Cristo nos alcanzó?   “Cuando estas cosas EMPIECEN a suceder REGOCIJAOS, porque vuestra REDENCIÒN está cercana” declaró el Cristo (Lu...

La mala costumbre de la costumbre.

    Se dice en términos científicos que el hombre es un “animal de costumbres”, tan es así, que los cambios nos incomodan. Lo vemos cuando el gobierno cambia leyes; cuando en el trabajo nos cambian horarios; cuando en el super nos cambian de lugar los productos en las góndolas; cuando en la iglesia imponen nuevos conceptos, etc. Pero la misma vida nos ofrece, o, en ocasiones nos da “cambios” obligados. Las estaciones cambian; el hombre envejece, los seres vivos (hombres, animales y plantas) morimos. Sin embargo, hay un cambio que Dios sì desea que tengamos con gusto y de propia voluntad: “Nacer de nuevo” (Juan 3:16). “Que dejemos al hombre viejo atrás” (Efesios 4:22); “que vivamos ya no para nosotros sino para los demás” (Santiago 4:3). En conclusión, necesitamos no sólo aceptar los cambios sino estar prestos a hacerlos para acercarnos más a Dios. Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Porque serè propicio a sus injusticias.

    Cuando alguien comete una injusticia contra nosotros, inmediatamente lo eliminamos de la lista de amigos, conocidos o personas a tratar. Dios es totalmente contrario para nosotros por su gran misericordia. En Jeremìas capítulo 31 de los versos 31 al 34, leemos que él se comprometió hacer un nuevo pacto con quien fuera parte de SU pueblo: “Ser propicio a nuestros pecados”. Y, para que entendiéramos que no eran tan sólo palabras, por medio del Espìritu Santo insta al escritor de hebreos a repetir la bendición, vea Hebreos 8 completo. Somos nosotros quienes no nos acercamos a su trono a pedir misericordia como lo hizo Judas (Mateo 27:5), pero, sì como lo hicieron por ejemplo el rey David luego de su pecado inmoral (2ª Samuel 24:14), y el apóstol Pedro luego de negarle (Mateo 26:75). Selah.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Sin perder tiempo.

    Dos veces en un mismo pasaje, las escrituras nos muestran que estar prestos a escuchar la voz de Dios, y sobre todo, obedecerle, trae grandes beneficios. Veamos esos dos momentos en la vida de Abigaìl, primero como esposa de Nabal el hombre necio, y luego como esposa del rey David. En 1ª de Samuel capítulo 25 y verso 18, vemos que Abigaìl “sin perder tiempo”, hace comida para ir a agradar al Rey David y evitar que haga una masacre entre los hombres de su casa. Y luego, en el verso 42, vemos que otra vez “sin perder tiempo”, hace sus maletas y obedece a la voz del rey cuando èste le manda pedir en matrimonio. Y ¿què logro con ello?   ¡Gozar del reino!. ¡Ojalà, y nosotros seamos prestos a escuchar y obedecer la voz de nuestro Rey, no hemos entendido los privilegios y los beneficios de esto quizás por ello lo hacemos esperar siempre. Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.