Un Mesìas a nuestra medida.
“Dios ha dado a su Hijo para que todo aquèl que en él crea,
sea salvo” (Juan 3:16), èste es un verso que casi toda la humanidad ha
escuchado en su vida. Pero, no todos lo han entendido. Dios Padre envió a su
Hijo para “salvación”, pero el requisito es creer en él. Y al creer en él,
hemos de seguir “sus” directrices no las nuestras: La principal es: “Si alguien
quiere seguirme… tome su cruz… y entonces sígame” (Mateo 16:24). ¡Ese es el
requisito!, cada uno tiene que llevar “su propia cruz”. El problema es que nos
han hecho creer que la cruz que Cristo llevó ya nos hace un “Mesìas a nuestra
medida” en donde ya no tenemos que hacer nada ni experimentar nada, sino
solamente declarar, decretar y demandar “situaciones a nuestro provecho y
conveniencia” y esperar entrar al cielo algún día. ¡NO fue eso lo que el Padre
nos ofreció! Por medio del apóstol Pablo
nos envió èste otro mensaje: “Por MUCHAS tribulaciones nos es necesario entrar
al reino” (Hechos 14:22). Entendamos, NO podemos hacer un Cristo a “nuestra”
medida, porque el Padre ya hizo un Cristo a “SU” medida.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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