Las tùnicas.
Cuando Adàn y Eva pecaron por desobediencia en el Edèn,
Dios Padre les hizo una “tùnica” que los protegìa de su desnudez (Gènesis
3:21). Josè era el hijo amado de Jacob, y èste le envió hacer una tùnica
especial (Gènesis 37:3). Los sacerdotes que servían en el tabernàculo tenían
que colocarse unas tùnicas de lino fino (Levìtico 16:4). Cuando Cristo es
crucificado es despojado de su tùnica y es repartida a suerte para no ser
cortada en partes (Juan 19:23-24). A lo largo de la historia un manto ha sido muy
significativo para la humanidad. Ojalà y nosotros busquemos en Dios Padre y no
en el mundo la tùnica que cuide nuestra desnudez espiritual; una tùnica que
muestre el gran amor de Dios para con nosotros; una tùnica que nos permita
entrar a su presencia sin vergüenzas; y una tùnica espiritual que, ya sea en
nuestra vida o nuestra muerte… lleve a otros a la salvación eterna.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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