Y será confirmado el monte de la casa de Jehovà.
El profeta Isaìas nos anunciò 27 siglos atrás que Israel sería
otra vez nación, y que todos los pobladores del mundo tendrìan que honrarla
como tal (Isaìas 2:2). En el año 70 de nuestra era, el imperio romano destruyò
el templo del pueblo de Dios y destruyò también a Jersusalèn expulsando a todo
judío al exilio. Durante 300 años aproximadamente predicar el evangelio en el
nombre de Jesús era condenado con la muerte por todo el imperio Romano. Hasta
que, precisamente otro emperador romano de nombre Constantino, convierte las
creencias judías en oficiales del imperio (Edicto de MIlàn 313. Constantino
también fue promotor del primer concilio de Nicea en el 325, llamado así,
porque en el 787 hubo otro en la misma ciudad, aunque como creyentes sabemos que
el primer concilio cristiano fue efectuado por los apòstoles en Hechos 15). Volviendo al tema, al ser obligatoria la
creencia, inicia una persecución a todos aquellos que no quisieran convertirse.
Hecho por el cuál, miles de creyentes en ídolos dicen convertirse solamente
para evitar la persecuciòn y muerte, pero se llevan sus ídolos con ellos,
naciendo así una religión idòlatra.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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