Y nacerà una nación en un día. (Parte tres).
El pueblo de Dios huye disperso por todo el planeta, y
permanece alejado de su tierra desde el año 70. Su incansable lucha por
regresar a esa tierra que les había sido prometida la refleja la historia,
hasta que el 29 de noviembre de 1947, la Organización de las Naciones Unidas
(ONU), decreta nuevamente el Estado de Israel asignándoles un territorio
pequeño de esa tierra prometida de la cuál toman posesiòn el 14 de mayo de
1948. Naciendo así, una nación en un día, exactamente el cumplimiento de la
profecìa dada por medio del profeta Isaìas siglos atrás (Isaìas 66:8). Tenemos
què entender algo: “El tiempo de Dios no es el mismo tiempo del hombre”, no
quiere decir que un instante o un minuto determinado no sea el mismo para el
hombre como para Dios, sino simplemente que lo que él tiene determinado no se
cumple cuando el hombre lo requiere sino cuando el tiempo de Dios es el
adecuado (Daniel 2:21).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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