Y nacerà una nación en un día. (Parte dos).

 


 

La historia nos muestra al pueblo de Israel, los descendientes del Padre Abraham, en Egipto (tierra extraña) siendo esclavos y sirviendo al Faraòn, pero, también nos muestra el cumplimiento de la profecìa 400 años después cuando en la cuarta generación, son liberados y llegan a tierra de Canaàn, la tierra prometida por Dios (Gènesis 15:18). Sin embargo, mucho tiempo después debido a la desobediencia a lo que Dios les había pedido guardar como estatutos y normas para cumplir diciéndoles: “No andèis en las costumbres de los pueblos” (Lèvitico 20:23) y no cumplieron, caen sobre el pueblo las consecuencias de sus malas decisiones, y, otro imperio (Romano) tan grande como el egipcio los toma, solamente que en èsta ocasión tratan de aniquilarlos, tanto así que destruyen su ciudad, su templo y los dispersa por el mundo (Emperador Tito, año 70). Así, aquèl pueblo que había recibido la promesa de una tierra la pierde por desobediencia.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

 

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