Partes iguales.

 


David regresa victorioso de en contra sus enemigos. Antiguamente, al terminar las batallas los ejércitos triunfadores regresaban al campo de batalla al día siguiente para despojar a los muertos de sus pertenencias para luego repartirlas entre ellos (botìn de guerra lo llamaban) (1ª Samuel 30:20 y 31:8). Y, al estar ya de regreso en su tierra se encuentran con una discusión, pues los que habían batallado pensaban que quienes se quedaron y no lucharon no tenían derecho a dicho botìn (verso 22). Pero David sabiamente responde dejándonos una hermosa lección también a nosotros: “Tanto merece botìn quien pelea en la batalla como quien queda cuidando el bagaje” (verso24). Nunca pensemos que la victoria la llevaremos a final feliz SOLOS, y mucho menos pensemos que alguien que no “batallò” pero “sì apoyò” no merece parte de los despojos. Selah.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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