Nuestra cueva de Adulam.
David huye de Saùl para
no ser ejecutado y nos cuenta la escritura que se refugia en una cueva llamada
Adulam. Nos narra también que junto a David se fueron los afligidos; todos los
que estaban endeudados y todos los que estaban amargados de espíritu (1ª Samuel
22:1-2). Cuando nosotros nos sentimos perseguidos por las situaciones de la
vida y buscamos consuelo, difícilmente podemos recibir consuelo o compañía de
personas que nunca han tenido una angustia; que están en òptimas situaciones emocionales,
o, estables econòmicamente pues difícilmente nos comprenderán, es más, algunas
hasta nos evitaràn. Por lo general el consuelo y la compañía viene de personas
que han pasado o están pasando las mismas situaciones nuestras. Sin embargo, el
verdadero consuelo lo recibimos de Dios si lo buscamos, pues es una promesa de
él: “Si en el día de la angustia clamas a mì, yo te responderè” (Salmo 50:15).
Señor: Danos un honesto
celo por tu casa.
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