No se extiende la mano contra el ungido de Jehovà.
David tiene la
oportunidad de quitar la vida a Saùl cuando èste se resguarda en una cueva en
el desierto de Engadi (1ª Samuel 24:2). Pero, le dice a Saùl: “Aunque Jehovà te
ha puesto hoy en mis manos, no te la quitarè porque eres el ungido de Jehovà” (1ª
Samuel 24:10). Muchos, pero muchos son los autonombrados lìderes en la
actualidad, que, tomando èsta referencia están abusando de las ovejas del
Señor, sojuzgàndolas, explotándolas, comiendo sus lanas, y manipulándolas con miedo
con el pretexto que ellos son los ungidos del Señor, y que por ello, no pueden
ser tocados ni señalados. Cristo desnudò por completo a esa clase de liderazgo
en Mateo 23, cuando les dijo: “Hipòcritas, generación de víboras, que ni
entràis al reino ni dejàis entrar a otros” (vea los 7 ayes en Mateo 23). Un
ungido de Dios ¡No lo anda proclamando… se le nota!, los que lo declaran más
bien son URGIDOS de Jehovà. Cristo dijo: “Por sus obras los conoceréis”. Clamemos
al cielo para no ser nosotros los urgidos aunque no seamos ungidos. Selah.
Señor: Danos un honesto
celo por tu casa.
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