Las piedras hablarìan.

 


 

Cristo está descendiendo por el monte de los Olivos para entrar a Jerusalèn como el Rey de reyes (Lucas 19). Y, en el trayecto las gentes lo aclaman, no por influencia social o por euforia sino porque habían sido testigos de milagros. Tales como sanaciòn de enfermos, ciegos que abrìan sus ojos, y, hasta resurrección de muertos. Así, el bullicio era enorme, de tal forma, que los fariseos ofendidos le dicen a Cristo: “Maestro, has que estos callen” (Lucas 19:39). Pero Cristo les responde: “Si estos callan, entonces las piedras hablaràn por ellos” (verso 40). Ahora, estudiando la vida e historia de Israel en tiempos de Daniel nos enteramos que, antiguamente, los babilónicos escribían la historia en piedras. Dichas piedras fueron guardadas en vasijas en cuevas, un grupo de las cuales fueron encontradas en 1854 siendo denominadas “Las vasijas Babilònicas escritas en idioma acadio” (vea Wilkipedia). “Casualmente” en dichas vasijas se mencionan el cautiverio del pueblo de Israel; la vida de Daniel y sus profecìas; y otros acontecimientos del pueblo de Israel cautivo en Babilonia. Así que, si nosotros no anunciamos el evangelio del Cristo israelita… como dijo Cristo: las piedras lo harían. Selah.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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