El final de los conspiradores.

 


Saùl, desde que supo que David sería su sucesor, había conspirado para matarle sin parecer que fuera por su voluntad y mano sino por la de sus enemigos (1ª Samuel 18:25). Pero como el hombre puede engañar al hombre no así a Dios, Dios había enviado profecìa a Saùl diciéndole: “El Señor entregará a Israel contigo en manos de los filisteos, por tanto, mañana estaréis tú y tus hijos conmigo” (1ª Samuel 28:19). Y exactamente así se cumplió, pues al día siguiente Saùl y sus hijos fueron perseguidos, derrotados y aniquilados por los filisteos (1ª Samuel 30:2 y 6). Siempre las escrituras, la historia, y las experiencias nos muestran que las decisiones que tomamos tienen consecuencias. Por ello es tan importante que las tomemos de la mano de Dios y no a criterio propio, con orgullo, con egoísmo, con vanidad, o peor aún altaneramente. Saùl con sus malas decisiones se afectò personalmente y a su descendencia. Meditemos.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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