Volverà a suceder.
Saùl ya no puede
ocultar el desprecio que siente por el pequeño David, entonces decide enviarlo
a batalla tras batalla con la certeza, según él, que no será su mano la que
tenga la sangre de David sino la de los enemigos (1ª Samuel 18:25). Pero con lo
que Saùl no contaba era que el “favor” de Dios estaba con David, y en cada
batalla que participaba era más aclamado y amado por el pueblo (1ª Samuel
18:5). Esto mismo sucede y sucederà en los últimos tiempos, los “verdaderos
hombres ungidos de Dios” serán perseguidos por la misma iglesia, pues está
escrito: “Los enemigos del hombre serán los de su misma casa” (Mateo 10:36).
Dura será pronto la batalla para los ungidos de Dios, pues no solamente estarán
luchando contra el mundo, sino contra la traición de los propios por celos,
envidias e injurias. La verdadera doctrina no solamente pelea con el mundo sino
también contra la misma casa de Dios por mundanos propósitos introducidos en
ella por ello volverà a suceder.
Señor: Danos un honesto
celo por tu casa.
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