Ministrando a Dios sin conocerlo.

 


 

La lluvia es en las escrituras un sinónimo de la palabra de Dios (Deuteronomio 11:14), muchos creyentes esperamos esa lluvia temprana y tardía juntamente ofrecida para los últimos tiempos. Y, también muchos se preguntan por què con tantas señales que vemos hoy del final de los tiempos, esa lluvia ofrecida tarda, no llega aún. La razón quizás la encontramos en la vida del profeta Samuel. Cuando era “niño” recién destetado (1ª Samuel 1:23-24) fue llevado a la casa de Jehovà para aprender a ministrar.  Luego, cuando ya fue joven, él ya había aprendido a ministrar y lo hacìa (1ª Samuel 3:1), pero notemos algo “muy importante” en estos puntos: “Samuel NO conocía a Jehovà dice la escritura, puesto que no reconoció su voz” (1ª Samuel 3:7-8). Sin embargo, cuando creció, cuando madurò, entonces su ministración e impacto fueron distintos. ¿Cuàl es el punto que queremos resaltar entonces? Simplemente que no vemos la lluvia tardía, porque hay, hoy en día muchos ministrando a Dios pero son recién destetados o jóvenes que NO conocen a Jehovà. Sin embargo, hay un remanente maduro que sì sabe reconocer la voz de su Señor, y a ellos es a quienes debemos buscar y seguir, pues ellos son quienes nos llevaràn a su presencia en estos días difíciles que estamos viviendo (Romanos 8:19 y Apocalipsis 7).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo.

La esterilidad en la antigüedad.

Porque donde están dos o tres.