Las decisiones buenas o malas afectan a otros tambièn.
Saùl recibe ordenes
específicas de Samuel de NO hacer el holocausto a Jehovà hasta que él llegue
(1ª Samuel 13:8). Pero retardándose Samuel èste toma la decisión de hacerlo, lamentablemente
vemos las nefastas consecuencias no solamente para Saùl, pues le es comunicado
a dos años apenas de su renaciente mandato como rey, que sería removido (ver
verso 1). Sino también contagia a Jonatàn su hijo de tomar decisiones con mal
albedrìo pues sin que nadie le envìe, le autorice o guìe ataca un campamento
filisteo (1ª Samuel 14:1,3 y14), y asesina a veinte filisteos en el nombre de
Dios (verso 6). ¡Cuàntas atrocidades no están escritas en la historia y vemos
hoy en día en el “supuesto” nombre de Dios. Saùl, simplemente sembrò desobediencia
y justificación y eso fue lo que cosechò. Pues habiendo hecho juramentar al
pueblo su hijo fue el desobediente, tal y como él lo había sido con el profeta
(ver verso 24y27). Entendamos, las decisiones que tomemos buenas o malas nos afectan
no solamente a nosotros sino a quienes están alrededor nuestro. Selah.
Señor: Danos un honesto
celo por tu casa.
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