La perfección de la oración de Ana.
“En el día de la
angustia, clama a mì, y yo te responderè” (Salmo 50:15). Esa es una promesa que
Dios ha hecho a los de su pueblo, a la gente que le quiere servir y agradar. Las evidencias parecen demostrar que tanto los
libros de Samuel como los Salmos fueron escritos en el mismo tiempo. Por ello
nos parece vàlido el hecho de pensar que esa promesa del Señor era conocido por
Ana la esposa estéril de Elcana, cuando orò tan “específica y enfáticamente” a
Dios diciendo: “JEHOVÀ de los ejèrcitos, mira mi AFLICCIÒN; acuérdate de mì; dame
un HIJO; y que sea VARÒN; y yo lo DEDICARÈ todos los días de su vida a
servirte” (1ª Samuel 1:11). Y Jehovà la escuchò y ella le cumplió, pues ella
concibió a Samuel, quien luego de ser destetado fue llevado a la casa de Jehovà
para que sirviera allí (1ª Samuel 1:24-28). Jehovà nos escucha en el día de la
angustia, y nos responde, pero no olvidemos ser agradecidos y servirle. En otro
sentido, cuando oremos, seamos específicos.
Señor: Danos un honesto
celo por tu casa.
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