Estorbar a los hijos.

 


Samuel, el primogènito hijo de Elcana y Ana, está haciendo sus labores en la casa de Jehovà en cumplimiento de la promesa hecha por su madre cuando lo pidió en oración (1ª Samuel 1:11 y 2:11). De pronto, una noche escucha su nombre en tres ocasiones y corre a Elì creyendo que quien le llama es su mentor, pues nos dice la escritura que Samuel no había conocido aún a Jehovà (1ª Samuel 3:7 y 9). Podemos estudiar que cuando Jehovà habla a Samuel, es para darle una razón por la sentencia a la casa de Elì. Y la sentencia es: “Yo, Jehovà, juzgarè la casa de Eli, por la iniquidad que él sabe, porque sus hijos han blasfemado contra Dios, y él, no los ha estorbado” (1ª Samuel 3:13). Dios se goza con visitar a su pueblo, con visitar personalmente a sus amados, pero, esos privilegios conllevan algunas obligaciones. Y, cuando esas obligaciones no se cumplen, entonces vienen consecuencias graves. Elì, las tuvo que sufrir, y tanto sus hijos como él perdieron la visitación de Dios (la prueba es que todo este juicio le fue declarado a Samuel no a Elì directamente, verso 11-13), y además tanto Elì como sus hijos también perdieron sus vidas (1ª Samuel 4:17-18).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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