Dios no nos desampara si caminamos con él.
Saùl, como ya vimos,
está lleno de envidia y celos en contra de David y está dispuesto a eliminarlo
a como de lugar (1ª Samuel 19:1). Pero, Dios se vale de dos personas tan
allegadas al mismo Saùl como a David para que esto no suceda, Jonatàn el hijo
de Saùl y Mical la hija menor, quien dicho sea de paso estaba enamorada de
David tan evidentemente que su padre se da cuenta y por eso trata de disimularlo
(1ª Samuel 18:28 y 19:1). En nuestra caminata cristiana muchos serán los que
querrán sacarnos del camino, eliminarnos de sus propósitos mundanos, pero Dios
siempre tendrá ángeles disfrazados de Jonatanes y de Micales que nos avisaràn los
unos y nos salvaràn los otros (1ª Samuel 19:11-12 y 20:2,22). Esa fue la
promesa que hizo Cristo a sus discípulo, y, a quienes creyéramos por la palabra
de ellos (Juan 17:3,14,y 20). Confiemos que Dios NO nos desampararà pero solamente
si caminamos con él. Meditemos.
Señor: Danos un honesto
celo por tu casa.
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