La excelencia del liderazgo
Cuando deseamos llegar
a algún destino que no conocemos, generalmente tomamos por guía o por líder a
alguien que sì conozca el camino, alguien que sepa los secretos para que
lleguemos más confiadamente a ese destino. Si nosotros elegimos mal, y, el escogido
es un engañador simplemente no llegaremos nunca y sufriremos las consecuencias,
pues dice la escritura que un mal líder es como no tener uno (Zacarìas 10:2). Ciertamente
que para llegar al cielo necesitamos de un guía, de un líder que nos diga cómo,
pero Jehovà hace mención al mal comportamiento de algunos, y al castigo que
tiene preparado para ellos precisamente porque le han provocado a enojo por su
actuar (Zacarìas 10:3). Sin embargo, nos recalca lo siguiente: “Jehovà visitarà
su rebaño” (mismo verso 10). Dios, por medio del profeta nos muestra que no es
responsabilidad del rebaño el actuar del liderazgo, pero sì la elección de
seguir o no ese liderazgo. Es más, promete que del rebaño sacarà a los nuevos
lìderes que han de guiar a los demás porque de ellos “sì” tendrá piedad (virtud
que muestra compasión por aquèl que sufre) (Zacarìas 10:6). ¡Busquemos un liderazgo
con excelencia!
Señor: Danos un honesto
celo por tu casa.
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