¿Habèis ayunado para mì?

 


 

El ayuno, es un recurso que el Señor ha puesto a su pueblo para que “otros” puedan recibir bendiciones. En el libro de Zacarìas capítulo 5 y verso 7, el Señor le pregunta al pueblo: “¿El ayuno que habéis hecho, lo hicisteis para mì o para vosotros?. Miremos cómo define el ayuno el Señor: “Es acaso el ayuno que yo escogì, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y que haga cama de cilicio y ceniza? (Isaìas 58:5). Esto lo dice como antesala a lo que realmente él mira y exige como ayuno: “No es el ayuno que yo escogì que partas tu pan con el hambriento; que albergues a los pobres en tu casa, que cuando veas al desnudo le cubras; y no te escondas del hermano” (verso 7). Entendamos, el ayuno es una herramienta para ayudar a otros, no para beneficiarnos nosotros ni mucho menos para “tratar de manipular” a Dios. Por ello recalca su dolor al escuchar a su pueblo decirle: “Ayunamos y no hiciste caso, ni te diste por entendido” (verso 3)

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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