El tiempo entre la profecìa y el cumplimiento.

 


El Señor nos ha dado muchas promesas en su escritura, promesas que no dejaràn de cumplirse por mucho que pase el tiempo. Lo que sucede, es que, el factor “tiempo” (pasado, presente y futuro) solamente existe para el hombre, pues para Dios siempre es “presente” por ello él mismo se denomina “El Yo soy” (Éxodo 3:14). Pues bien, para un ejemplo veamos cómo entró Cristo a Jerusalèn días antes de ser crucificado: “Y habiendo echado sus mantos sobre el pollino, subieron a Jesús encima… y entró a Jerusalàn y le decían: Bendito el que viene en el nombre del Señor” (Lucas 19:35-38). Esta acción de Jesús, de la que muchos fueron testigos hace dos mil años, era una profecìa hecha en el tiempo del profeta Zacarìas capítulo 9 y verso 9. Como vemos, tuvieron que pasar 7 siglos para que una palabra comprometida de Dios se cumpliera. Y, miles de personas del pueblo de Dios, fìjèmonos bien, “del pueblo de Dios”, creyeron que no se cumpliría. Nosotros no somos distintos a ellos, pues solamente porque las recibimos el domingo y para el viernes siguiente no se han cumplido dejamos de creer o confiar. “El viene pronto”… esa es una de ellas (Apocalipsis 22:20). Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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