Dios mismo levanta a los pastores inútiles.

 


 

“Yo levanto en la tierra a un pastor que no visitarà las perdidas, ni buscarà la pequeña, ni curarà la perniquebrada, ni llevará la cansada a cuestas, sino que comerà la carde de la gorda, y romperà su pezuña” (Zacarìas 11:16). Dios mismo es quien levanta a pastores y lìderes insensatos que no buscan agradarle a él sino agradarse a sì mismos. Pero es también Dios quien da la sentencia a ese tipo de liderazgo: “La espada herirà su brazo” (los brazos y las manos implican el trabajo que realizamos, lo que implica que no habrá bendición ni multiplicación en lo que esos lìderes hagan). “Su ojo derecho será herido”, los ojos representan la visión (lo que implica que esos lìderes perderán la espiritualidad y la convertirán en religiosidad (Zacarìas 11:17 y Mateo 9:36). Preguntamos: ¿Si todos buscamos a Dios para tener una estabilidad personal y familiar que el hombre no nos puede dar, què hacemos siguiendo a un líder del cuál Jehovà se ha apartado por actuar mal? ¿Què hacemos bajo la cobertura de un líder que no visita a la oveja que está perdida; que no busca a la pequeña; que no busca a la perniquebrada; que no lleva la cansada a cuestas… sino más bien sólo se preocupa por COMER la carne de la gorda (que solamente se fija en el dinero). Bien se dijo en Ezequiel 34:2: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sì mismos, pues quien los levantò será quien los derribe”. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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