Porque la creación entera espera esa manifestación. (Parte final).

 


“Porque el anhelo profundo de la creación, es la manifestación de los hijos de Dios” (Romanos 8:19; Apocalipsis 2:26 y 7:3). Iniciemos por el principio: “Manifestación”, aquí en Romanos 8:19 es la misma palabra griega “Apokalupsus” utilizada en Apocalipsis 1:1, y significa, por supuesto, lo mismo: “descubrimiento o exposición”. Paralelamente a esto hemos de hacer notar que Dios tiene tres clases de hijos: Los TEKNONES: o niños pequeñitos o neófitos que necesitan cuidados y tutores; los NEANISKOS: o jóvenes de menos de 40 años, que ya tienen experiencia en él y con él pero que aún tienen que madurar; y los HUIOS: que significa los hijos maduros (llamados ancianos), que en la antigüedad se usaba para mencionar o señalar al hijo que había de heredar al padre rey (1ª Juan capítulo 2 completo). Estos últimos son los que la creación anhela ver, y según la promesa del Señor, estamos a punto de ver, ellos son los que llevarán la marca o sello del Señor (Ezequiel 9:4 y Apocalipsis 7:3).  Dios permita que cuando tengamos uno enfrente, le podamos reconocer, pues muchos no lo reconocieron la primera vez (Juan 7:5).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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