¿Por qué suceden algunas situaciones desagradables?.
Es muy raro, que nos
preguntemos de una forma correcta: ¿Por qué, suceden las situaciones desagradables?
Pues la pregunta la hacemos con la idea
que NO merecemos lo que nos está sucediendo. Cuando el camino sería
preguntárnoslo en el sentido de ¿Qué hicimos mal o qué dejamos de hacer bien,
para que esto nos sucediera?. Veamos cómo nos lo explica la escritura en el
libro del profeta Joel: “De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a
sus hijos, y sus hijos a la otra generación” (Joel 1:3). ¡Esto es lo que NO hemos
hecho muchos de nosotros! No les hemos
contado a nuestras generaciones las bendiciones y las misericordias de Dios
para con nosotros y para con ellos por eso no lo saben! Y, al no saberlo, no les provocamos gratitud
para con Dios. Gratitud por lo que él es; por todo lo bueno que nos da sin
nosotros merecerlo. Sino sólo logramos quejarnos y que se quejen por lo que nos
sucede y nosotros denominamos “malo, desagradable o negativo”. Un muy buen
maestro nos enseñó en el instituto bíblico: “La gratitud quizás no nos abra las
puertas del cielo, pero la falta de ella definitivamente sí nos las cierra”. ¡No preguntemos ¿por qué?, sino preguntemos ¿para
qué? nos suceden ciertos eventos! Meditemos.
Señor: Danos un honesto
celo por tu casa.
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