Dolores de parto… (Parte uno).
Para nosotros los
creyentes, cuando Adán y Eva pecaron por desobedecer a Dios, Dios les emitió
una sentencia a cada uno la cual vemos se ha cumplido a través de la historia,
por eso la creemos: A Eva dijo: “Multiplicaré en gran manera el dolor en tus
preñeces” (Génesis 3:16); mientras que tú Adán: “Con el sudor de tu frente
comerás el pan de cada día” (Génesis 3:17). Esta premisa es tan verdadera, que
al final de los tiempos también ha de cumplirse. Nos profetizó Cristo que en el
tiempo del fin de ésta era, vendrá un jinete en un caballo negro diciendo: “Dos
libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario”
(Apocalipsis 6:5-6), esto implica hambre en extremo, o, lo difícil que será
conseguir comida en ese tiempo cuando solamente se trabaje para poder comprar
el pan del día, dicho sea de paso… ¡ya se está viviendo en muchas partes del
mundo!. En otro sentido, la liberación del pueblo de Dios (los creyentes),
vendrá por otro nacimiento, sólo que ésta vez espiritual (Colosenses 1:27 y
Romanos 8:22), ese nacimiento se dará por medio de otra mujer: “La iglesia virgen,
pura y santa del fin” (Gálatas 3:10 y Apocalipsis 12:1). Y, “Y, estando en
cinta clamaba con dolores de parto” (Apocalipsis 12:2).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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