Detalles de un nacimiento. (Parte tres).

 


Hubo una “señal” en los cielos de oriente (estrella) que avisó a unos pocos de su nacimiento. (Mateo 2:1-2). Los llamados “magos” en realidad eran “astrónomos”, o sea, hombres de ciencia que estudiaban las luminarias del cielo. Además eran “creyentes” por eso conocían que “esa” era la estrella del Rey que había de nacer. ¿Cómo sabemos eso? Porque desde Génesis Dios nos habló que para eso estaban puestas las luminarias en el cielo, en donde “señales” (owth) significa “profecías” (Génesis 1:14). Y porque la palabra para magos (mago) en el original griego se aplica para “sabios o astrónomos” (Mateo 2:1). Ellos llegaron diciendo: “Su ASTRO (aster) hemos visto”  como profetizó el profeta (Miqueas 5:2). Hecho comprobado por el mismo impío Herodes, que mandó buscar “diligentemente” cuándo aparecería o brillaría esa estrella o astro (phaino) y efectivamente se lo aseveraron (Mateo 2:4-5). Pocos pues, fueron con entendimiento en aquél tiempo, así será nuevamente. En otro sentido, el profeta Miqueas no sólo nos confirma esa venida, sino nos amplía la información diciéndonos que ese salvador: “Estaría solamente un tiempo, pero luego volverá cuando sus hermanos, los Hijos maduros, fueran manifestados (Miqueas 5:3 con Apocalipsis 12:5).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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