Detalles de un nacimiento. (Parte final).
En su primer
nacimiento o manifestación vemos que el Cristo nace sin pompa alguna, más bien
escondido u oculto en un pesebre de un muladar. Habiendo sido anunciado el
nacimiento de un Rey, lo más lógico fuera que naciera con grandes bombos y
platillos, sin embargo, el Rey de Reyes decide nacer a escondidas e
inadvertidamente (Lucas 2:7-8). Ese nacimiento es una parábola para el final de
los tiempos, pues se nos ha anunciado un nuevo nacimiento por medio de otra
mujer (la iglesia sana, limpia, pura y sin mancha de Apocalipsis 12:1 y 5). Ese
nacimiento, también será sin bombos ni platillos, y, otra vez, será a
escondidas e inadvertidamente (Apocalipsis 7:3). Estos son creyentes que serán
sellados en silencio por una orden específica de nuestro Dios; creyentes que
alcanzaron la talla; la medida; la estatura de Cristo aquí en la tierra, ellos
son aquellos de quien el ángel dijo SUS siervos (Ezequiel 9:4 y Apocalipsis 1:1
y 7:3). Nuestro clamor en este tiempo debiera de ser: ¡Señor, déjanos
reconocerlos cuando se manifiesten!
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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