Detalles de un nacimiento. (Parte cuatro).
Hace dos mil años,
cuando el Hijo nació, “el gobierno mundial lo tenía el mundo” (Roma) no el
pueblo de Dios (Mateo 27:27 y Juan 18:28). En Israel, tanto los religiosos como
el pueblo de Dios no eran gobernados por ellos mismos sino dependían del poder
de Roma. La prueba es que cuando alguien era juzgado por asuntos serios como “sedición”
(conspiraciones), quienes los juzgaban lo hacían en el “Pretorio” no en una “sinagoga
ni el templo” (Hechos 24:1). En el final de los tiempos, cuando los hijos
maduros de Dios sean “manifestados”, el poder y la soberanía de los pueblos no
estará en sus propias manos, sino en un poder mundial que será capaz de hollar
a todos los gobiernos, pueblos, naciones y personas (Apocalipsis 13:11-18). En
la escritura se le denomina como “una bestia” (un gobierno mundial Daniel 7:17
y Apocalipsis 17:8). Ya vimos en los últimos 19 o 20 meses, el poder que es
capaz de desarrollar sobre el mundo entero un gobierno de ese calibre. Pronto, también,
veremos manifestarse a ese hombre de pecado (anticristo) que será quien rija
ese gobierno mundial satánico, cuyo nombre o figura en alguna manera
significará o representará el 666 (Apocalipsis 13:18). Selah.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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