¿Qué parte de “Un Nuevo Pacto” no entendimos? (Parte uno).
Jeremías 31:1 y 31-34: “En aquél tiempo (tiempo del fin)… haré un Nuevo
Pacto: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón… y NO enseñará MÁS
ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano”. Ese tiempo “aquél”, por si no
lo sabíamos, inició con en tiempos de la cruz hace dos mil años (1ª Pedro 1:20;
Hebreos 1:1), y, aún, cuando no hemos identificado la multitud de señales que ese
tiempo había de mostrarnos: ¡Ya llegó a su posteridad!. El escritor de Hebreos,
en los versos 8:1-3 del capítulo 8: Nos recuerda que en “ese” tiempo NINGUNO
enseñará a su prójimo ni a su hermano, porque todos le conocerán, pues Dios
será PROPICIO (oportuno o favorable) a nuestras injusticias”. ¡Esa fue la razón
de la muerte de Cristo, que todos podamos entrar confiadamente a la presencia
de Dios! (Hebreos 4:16). ¿Quién necesita a un “sacerdote” para llegar a Dios,
si él mismo ya fue ungido como sacerdote? (1ª Pedro 2:9). ¿Quién instruyó al
pueblo de Dios en las catacumbas por 300 años?
¡Entendamos, el concepto de cuatro paredes como templo, fue un evento
político-religioso que inició con Constantino en el 325!, y cuyo fin ha sido en
su gran mayoría “manipulación” grupal!
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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