Pero Daniel propuso no contaminarse.

 


La presión era tan fuerte, tan exagerada, que una mala decisión  podía conducir a la muerte. El rey había decretado que Daniel y sus amigos “debían” comer y beber lo que él había ordenado (Daniel 1:8). Pero Daniel y sus amigos propusieron en su corazón “NO contaminarse” con lo que el rey proporcionaba. Interesantes lecciones: 1- Daniel y sus amigos eran de linaje, acostumbrados a tener sus gustos pero se sacrificaron (verso 3). 2- Todos eran eruditos, instruidos y de gran entendimiento por lo tanto inteligentes  (verso 3 también). 3- La orden del rey implicaba una muerte segura para quienes desobedecieran, pero tuvieron fe (verso 5). 4- Y decidieron confiar en Dios antes que en el hombre (verso 8). Todo estudiante de las escrituras reconoce que el rey, Daniel, sus amigos, y sus experiencias y enseñanzas son una figura del final de los tiempos (Daniel 7:22; 12:4 y Apocalipsis 20:4 y 12). Esos tiempos finales, hay evidentes señales que ya los estamos iniciando a vivir en intensidad. El punto es: ¿Los creyentes hoy, vamos a vivir por las ordenanzas del rey de babilonia (el mundo y la ciencia), o, tendremos fe (una fe sensata por supuesto), y viviremos por las ordenanzas de Dios como lo hicieron los grandes hombres y mujeres de fe que nos precedieron con evidentes éxitos? (Hebreos 11).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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