Lo que la Historia nos cuenta. (Parte final).

 


El punto es, si el Imperio perseguía y mataba a todo aquél que se hacía llamar creyente o cristiano, Cómo sería posible creer lo siguiente: 1- ¿Que en el propio núcleo, centro o corazón del Imperio, o sea en Roma misma, pudiera haber un templo religioso bajo el mando de un sumo pontífice o líder en sucesión de Cristo y sus discípulos haciendo “proselitismo”  en las narices del Emperador?. 2- ¿Cómo sería posible que ese líder fuera un romano? y, 3- ¿Cómo sería posible que no fuera perseguido y aniquilado por el Imperio teniéndolos a la mano?.  ¡Qué razón tendría entonces haber perseguir a los creyentes de Jerusalén a 4,100 kilómetros de distancia, si les iban a permitir instalarse en su propio territorio!  La historia y el sentido común nos muestran que nos han engañado, nos han mentido, nos han utilizado con fines económicos, políticos y ocultos. Razón tenía el apóstol cuando nos escribió: “En los postreros tiempos vendrán gentes engañosas” (1ª Timoteo 4:1 y Hebreos 1:2). El creyente vivió escondido al principio del movimiento cristiano, y será así en los postreros días (de hecho, ya tuvimos un ensayo en 2020, o, peor aún, en éstos últimos días de 2021 en Afganistán (persecución y muerte). (Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21). Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.      

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo.

La esterilidad en la antigüedad.

Porque donde están dos o tres.