Lo que la Historia nos cuenta. (Parte uno).
Roma, el Imperio que reinara desde antes de Cristo hasta casi quinientos
años después, es conocido como el más “sanguinario” de los cuatro imperios
conocidos hasta ese momento. Se caracterizaba entre otras situaciones porque
solamente reconocía una autoridad, a un
rey o emperador… el suyo. Así, cuando alrededor del año 30 escuchan que ha
nacido el Rey de los Judíos, se molestan a tal grado que buscan y persiguen a dicho
Rey. Fallando en su intento cuando era niño (Mateo 2:13-18). No cesan hasta llegado
el momento de la adultez, confabulan con los líderes religiosos de la época
hasta asesinarlo (Juan 18:28). Pero la muerte de éste Rey, no fue suficiente
para acallar las voces de sus seguidores. Por lo que el Imperio emprende camino
“hasta” Jerusalén al mando del emperador Tito, y deciden destruir la ciudad, el
templo y a sus seguidores con la esperanza de aniquilar el movimiento.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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