El Espíritu de Dios: ¡Ya no estaba en el templo! (Parte uno).
Todo mal durante la historia del pueblo de Dios ha venido cuando el “Espíritu
de Dios”, “la Gloria de Dios”, o “el mismo Cristo”… han sido APARTADOS del
templo por nuestras rebeldías y pecados (Ezequiel 11:21; Lucas 4:29 y Mateo
24:1). Veamos, Dios le dice a Ezequiel, dile al pueblo: “Yo, soy vuestra señal,
como yo hice, así se hará con vosotros” (Ezequiel 12:11). Y en 24:15-18 se
detalla: “Vino a mí palabra de Jehová diciendo: Hijo de hombre, he aquí yo te
quito de golpe el deleite de tus ojos… por la mañana hablé al pueblo, y por la
tarde murió mi mujer”. Y el día que esto sucedió a Ezequiel, nos narra la
historia que el pueblo fue arrancado de su amada tierra para ir al cautiverio
de Babilonia (Ezequiel 24:1-2). Antes de ello, el profeta ya nos había narrado
que “la gloria de Dios” se había retirado del templo, de la ciudad y de la
tierra (Ezequiel 10:19; 11:21-23) por su “rebeldía” (Ezequiel 12:1). Cristo, por descubrir la rebeldía que hay en
el templo de Dios se convierte en “enemigo” de los líderes (Mateo 23: 13,14,15,16,23,25,27
y 29), entonces éstos disponen echarle hasta de la ciudad (Lucas 4:29), y
deciden en clara rebeldía y abominación asesinarle junto a Lázaro (Juan
12:9-11).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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