Dios no es sordo… solo espera el momento.

 


“Daniel, no temas, porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras” (Daniel 10:12). Los hombres cuando tenemos problemas serios o inquietudes profundas entonces buscamos a Dios. El siempre está atento para socorrer a quién le quiere buscar  (2ª Crónicas 16:9). Pero el punto es que nosotros le buscamos no solamente en última instancia sino también con impaciencia. El escucha nuestra oración o nuestra petición desde el mismísimo momento que nos inclinamos a él para hablarle, pero la respuesta no viene casi nunca inmediatamente. ¿Cuál es la razón? La escritura nos da la respuesta: ¡Hay quién se opone! (Daniel 10:13) el enemigo. Entonces Dios nos habla y nos pide: ¡Esfuérzate y sé valiente!  (Josué 1:9), Eso es lo que Dios desea de nosotros, Josué, Daniel y otros personajes de las escrituras tuvieron sus respuestas, pero tuvieron que esforzarse. Josué tuvo que luchar y derrotar a siete naciones; Daniel, ayuno, se abstuvo de placeres, oró y esperó hasta desfallecer por su respuesta… pero la tuvieron. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.    

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